Salvando al Camarada Vallejo

julio 3, 2008

La izquierda se rasga las vestiduras por los descubrimientos de André Coyné sobre la vida licenciosa y licenciada de César Vallejo. Sé que decir la izquierda es mucho decir -cuatro gatos- pero igual es divertido verlos arañarse por decir que Vallejo fue un vividor.

Otro que ha saltado hasta el techo, cual gato volador, es Eloy Jáuregui. Su caso ya me parece vergonzoso, porque la chapa de Eloy Járregui no apareció por las puras. Chapa tu combi no más en Quilca con Wilson. Ahora quieres hacer de Vallejo un pendejo como tú! No te pases pues.

“Es que es un poeta, un gran poeta”. Sí, sin duda. Pero suena a lo que quisieron hacer con Melisa Patiño, donde faltaba poco para convertirla en la Beatita de Humay o algo así. Si ella es santa, mi papá es Thomas Pinchon.

Además, no me vengan con vainas. Los poetas son vividores por excelencia. Yo también escribo mi único poemario, lo chambeo bien, como nunca, gano los Juegos Florales del Porvenir como Domingo de Ramos -esa chapa te la pusieron o te la inventaste? no que te estabas muriendo? ya pareces Augusto Polo Campos, maestro- y de allí recibir el título de “poeta” hasta el final de mis días. Si alguien pone en duda mi título, diré que trabajo unos borradores que cambiarán el destino del país, de la vanguardia y del universo. Si encima, me tomó un café con Lauer en La Tiendecita Blanca, le convenzo que me haga una reseña de mis poemas inéditos en su columna de La República. Quique Sánchez puede hacer algo parecido en El Comercio. Cuando me entrevisten diré que mis influencias son e.e. cummings, Borges, el habla popular del Cono Norte, la ayahuasca, que la carátula la está haciendo Bendayán porque es recontra cool y open mind para dibujar a tanto charapita queer, y la inauguración tendrá a Laurita Pacheco.

Luego del libro con carátula hecha por el Chino Higa y reseñada por Raúl Chancay y Cachimbo en El Comercio, me iré del país a Estados Unidos, con una carta de recomendación de Toñito Cisneros, Lauer y Blanca Varela antes que se muera. Le peñiscaré los cachetes de cariño. Buscaré un postgrado en Estudios Latinoamericanos para que no jodan con el inglés. Me buscaré una tía y me enrollaré con la hija. Nos quedaremos con la fortuna y me la gastaré en licor, bien enrollado con lo beat… como Ginsberg, pero sin la nota gay. La hija de la tía y yo navegaremos por las rutas de Estados Unidos gastándonos la herencia, encima de un Gran Tiburón Blanco, llenos de drogas y alcohol. Escribiré una crónica pensando en la película protagonizada por Johnny Depp y Scarlett Johansson. Haremos esa vaina de los swingers, porque soy un poeta y tengo que experimentar. Seré corresponsal del Comercio y enviaré algunas notas insulsas pero divertidas. Y me apuntaré en algún partido de extrema izquierda o en Greenpeace. O con los lamas. La misma vaina. Moriré a los 46 años de TBC.

Como Vallejo.

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One Response to “Salvando al Camarada Vallejo”

  1. Biyu Says:

    No la había leído antes…

    Puta, lo que me hubiera gustado en vez de la Ingeniería Civil :I


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